Por Unknown On 8:28 p.m. | Archivado en , , , , , , , , | Con 0 comentarios

 El cráter Hermite en la Luna ostenta el récord del lugar más frío de todo el Sistema Solar.

Sorprendentemente, los científicos han hallado que algunas áreas de la Luna son las más frías de todo el Sistema Solar.

En 2009, el sensor de temperatura Diviner, a bordo de la sonda espacial Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, midió la temperatura de la superficie lunar, que era de -248º C.

Esta temperatura fue registrada en el borde suroeste del suelo del cráter Hermite. Ubicado cerca del polo norte de la Luna, el suelo del Hermite está permanentemente en sombra y no recibe prácticamente nada de la energía del Sol.

Temperaturas similares se encontraron en la parte sur del suelo de los cráteres Peary y Bosch. El asombroso frío en Hermite es bastante más intenso que el del distante planeta helado Plutón, con una temperatura de -230º C, y que el del anterior récord de temperatura más baja en el Sistema Solar, marcado por Tritón, la luna de Neptuno, y sus -235º C.
Fuente: bbc.co.uk
Por Unknown On 9:27 p.m. | Archivado en , , , , , , , , , , | Con 0 comentarios







Dos motores de los cohetes que impulsaron las naves del programa Apolo, que llevaron al primer hombre a la Luna, fueron rescatados de la profundidad del océano Atlántico.


Los F-1, que se perdieron hace unas cuatro décadas, fueron encontrados a una profundidad de más de 4 kilómetros por una expedición financiada por el millonario fundador de Amazon, Jeff Bezos.

No se sabe con precisión a cuál de las misiones Apolo pertenecen los dos motores rescatados pero los investigadores esperan obtener más información una vez que sean restaurados.
Fuente: bbc.co.uk
Por Unknown On 1:23 p.m. | Archivado en , , , , , , , , , | Con 1 comentarios


Quienes de uds han dicho, "El mundo se esta acabando, destruyendo, y los gobiernos no hacen nada para solucionarlo", aunque es entendible que el gobierno debe de tomar medidas con respecto al cambio climatico, los que en realidad debemos de cambiar somos nosotros y dejar de juzgar a los demas sin antes juzgarnos nosotros, este articulo no voy a mencionar ni las mejores practicas para ahorrar energia, ni como reciclar, ya que hay muchos en la red. Lo que si voy a mostrar es una pelicula de como con cada accion individual multiplicada por millones de personas, esta acabando al planeta.

Asi que te invito a verlo, y si puedes en Familia mucho mejor, si piensas que no tienes tiempo para verlo, despues no tendras tiempo para ayudar a cambiar nuestro mundo.
Por Unknown On 10:32 a.m. | Archivado en , , , , , , , , , , , , , | Con 0 comentarios

Primero fue la tragedia humana y el desastre ambiental. Pero, dos años después, el accidente en la planta nuclear de Fukushima, en Japón, ha tenido una impensada consecuencia benéfica: ha permitido a los científicos saber más sobre los patrones migratorios de especies marinas.

Daniel Madigan, investigador de la universidad estadounidense de Stanford, encabezó un proyecto de estudio del atún rojo del Pacífico, una especie muy buscada para la pesca comercial que migra desde las costas japonesas a las del continente americano.
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En una primera etapa del estudio, Madigan se encontró con atunes radiactivos: peces detectados a la altura de México y el sur de Estados Unidos que, en sus organismos, tenían sustancias tóxicas vertidas a las aguas como consecuencia del desastre de Fukushima, el 11 de marzo de 2011.

Los niveles de contaminación no eran para preocuparse, señalaron a los ciudadanos alarmados por la posible ingesta de estos pescados.

Pero los rastros tóxicos sirvieron a los científicos para entender el proceso migratorio: mediante los niveles de cesio-137 y cesio-134 –dos sustancias radiactivas vinculadas a los daños de la central nuclear-, pudieron determinar si los ejemplares hallados en las costas de California habían viajado desde Japón después del accidente o si llevaban más de un año en el este del Pacífico.
Por Unknown On 10:15 a.m. | Archivado en , , , , , , , , , , , , | Con 0 comentarios
Un equipo liderado por el millonario y exturista del espacio Dennis Tito planea enviar de ida y regreso a una "pareja-prueba" a Marte, en una misión financiada por capital privado.

La Fundación Inspiración Marte planea empezar su misión de un año y medio en enero de 2018.

El grupo ha hecho un estudio en el que asegura que es viable cumplir con ese tipo de misión usando tecnología que ya existe.

A la fundación todavía le hace falta gestionar los fondos para su misión. Entre los involucrados en el proyecto están Jane Poynter, que pasó encerrada dos años en un ecosistema con otras siete personas en 1991, experiencia que describió como "El Jardín del Edén de la nueva era".

Poynter le dijo a la BBC que los diseñadores de la misión desean que la tripulación esté conformada por personas de mayor edad, cuya relación sea capaz de resistir el estrés de vivir en confinamiento por dos años.

"Puedo asegurar, después de haber vivido en el Biósfera 2, que contar con alguien en quien tú confías y quieres enteramente es algo extraordinario", señala Poynter.

La mujer, que terminó casándose con Taber Macallum -uno de los participantes en el Biósfera 2- admite que puede ser un reto para la pareja. Pero cree que el proceso de selección apunta a encontrar "gente resistente capaz de mantener una actitud optimista frente a la adversidad".

El plan consistía en encontrar una pareja de mediana edad porque su salud y fertilidad se podrían ver menos afectados a causa de la radiación a la que se podrían exponer durante la larga misión.

"Ha sido extraordinario desde el punto de vista científico ya que no hemos hecho los mismos avances en vuelos espaciales tripulados", dice Dennis Tito.

La pareja recibirá un entrenamiento extensivo y podrá recurrir a apoyo psicológico durante la misión.

La expectativa de Poynter es que el viaje en pareja a Marte sea "inspirador".

"Queremos que los tripulantes de la nave representen a la Humanidad", dijo. "Queremos que los jóvenes del mundo se sientan identificados en los viajes".

El profesor Chsristopher Riley, historiador del espacio de la Universidad de Lincoln, cree que enviar una pareja a Marte es una buena idea.

"La idea de enviar astronautas mayores que ya tienen hijos, en misiones que duran más tiempo, ha estado rondado hace rato. La razón es que una misión como la que se plantea podría volverlos infértiles".

"Algunas parejas casadas ya han hecho viajes al espacio anteriormente y parece que ha funcionado bien".

Sin embargo, los resultados surgidos del llamado Proyecto Marte 500, sugieren que incluso personas seleccionadas con cuidado tienen probabilidad de sufrir problemas psicológicos en misiones espaciales prolongadas.

La misión viajará directo al planeta rojo y regresará sin amartizar, lo que reduce sustancialmente los costos de la misión. El equipo de Inspiración Marte cree que dentro de cinco años será técnicamente posible enviar una misión de este tipo al espacio.

Están apuntándole a lograrlo en enero de 2018 porque coincide con una acercamiento de Marte a la Tierra, lo que acortaría el viaje a un año y medio -501 días- cuando normalmente tardaría dos o tres años.

Muchos creen que se deben desarrollar nuevas tecnologías que permitan lidiar con los extensos periodos de radiación que implica un viaje como este, y capaz de suplir las necesidades de comida y agua para los tripulantes.

El equipo dice que ha llevado a cabo un estudio de viabilidad para la misión, que será dado a conocer el domingo. Anu Ojha, del Centro Espacial Nacional Británico de Leicester, Reino Unido, conoce el estudio.

Asegura que en teoría es posible ir a Marte y volver con los sistemas Dragon y Falcon Heavy, fabricados por la compañía SpaceX, con sede en California.

Cabos sueltos

Pero las condiciones podrían ser de un espacio reducido y hacinamiento, sin lugar para trajes espaciales presurizados. El informe sugiere que 1.360 kilos de alimentos deshidratados serán suficientes para el viaje, además de 28 kilos de papel higiénico, apenas para una tripulación de dos personas por 500 días.

Según Ojha, el tema de la protección radiológica "se pasa por alto", con la aceptación de que todavía falta explorar más "soluciones creativas" para resolver el tema. Se necesitará también más trabajo para encontrar la manera de convertir la orina en agua.
Dennis Tito

El millonario está financiando parte del proyecto, pero se requiere conseguir mucho más dinero. Los organizadores no han dicho todavía cuánto costaría la misión en total. Hasta ahora se han limitado a decir que es mucho más barato de lo que se podría imaginar.

Poynter confirmó que todavía se requiere conseguir buena parte de los fondos.

Anu Ojha cree que a menos de que 100% de la financiación esté asegurada, la misión nunca dejará el suelo.

"Si un grupo de millonarios se ha comprometido a poner los US$1.000 millones o US$2.000 millones que se requieren, se podría ver la historia hecha realidad en cinco años", aseguró a BBC.

Sin embargo, el profesor Riley es más optimista. "Hay muchos grandes condicionales para lograr esta empresa épica, pero ninguno imposible de financiar, y además hay una gran voluntad de lograrlo".

"Se necesitan inconformes como Tito para que estas cosas ocurran en la historia. El viaje sería tan significativo como la primera circunnavegación de Apolo VIII alrededor de la Luna, la víspera de navidad de 1968, cuando el mundo escuchó las reflexiones de los primeros seres humanos que orbitaron otro mundo.

"Tal vez 50 años después, en 2018, podamos escuchar una transmisión similar desde Marte. Espero que sí".

El esfuerzo representa el más reciente desarrollo de empresas privadas dentro de la exploración espacial. En diciembre pasado, uno de los últimos hombres en la Luna, Harrison Schmitt, dijo a la BBC que creía que la NASA y otras agencias espaciales estatales eran "demasiado ineficientes" para enviar astronautas de nuevo a la Luna.

Fuente: bbc.co.uk
Un planeta del tamaño de la Tierra y con condiciones propicias para albergar vida, podría estar a tan solo 13 años luz de nosotros.

Así lo sugiere un estudio publicado este miércoles, que se basa en un catálogo de exoplanetas descubiertos por el telescopio estadounidense Kepler.
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Pero el hallazgo no acaba ahí. Un análisis de estrellas enanas rojas -la mayoría de las estrellas de nuestra galaxia– asegura que el 6% de ellas acoge un planeta.

El coautor del estudio, David Charbonneau, de la Universidad de Harvard, afirmó que los resultados del análisis tienen implicaciones para la búsqueda de vida en otros lugares.

"Ahora sabemos cuál es la tasa de ocurrencia de planetas habitables alrededor de las estrellas más comunes en nuestra galaxia", dijo el profesor.

"Esto significa que será mucho más fácil buscar vida más allá del sistema solar de lo que se pensaba".

Últimamente resulta difícil seguirle el ritmo a los descubrimientos de exoplanetas.

Gracias al telescopio espacial Kepler –un satélite artificial que orbita alrededor del sol buscando planetas extrasolares–, aparecen candidatos continuamente.

El telescopio observa fija y continuamente una parte de cielo, buscando identificar las pequeñas disminuciones de luz en las estrellas que se producen cuando un planeta en órbita pasa entre una estrella y el telescopio.

En busca del planeta ideal

Una lista creada por la NASA enumera a más de 800 exoplanetas, la mayoría de los cuales fueron encontrados mediante este método de "tránsito".

Aunque la cifra sorprenda, se cree que aún hay muchos por descubrir. Con base en los resultados obtenidos por otros métodos, se estimó que, en promedio, hay 1,6 planetas alrededor de cada estrella en el cielo.

En cambio, encontrar uno que se parezca a nuestro planeta es más complicado, ya que la mayoría de los de la lista son mucho más grandes.

Aun así, sigue habiendo muchos exoplanetas que se asemejan en tamaño a la Tierra.

Una investigación reciente sugiere que una de cada seis estrellas tiene un planeta del tamaño del nuestro en una órbita cercana a sus estrellas "anfitrionas", lo que resulta en un total de al menos 17.000 millones en nuestra galaxia.

Pero el tamaño no es el único factor a tener en cuenta. Los investigadores buscan exoplanetas que estén lo suficientemente lejos de su estrella para poder contener agua en forma líquida, y no tan lejos como para congelarse.

Al área que se encuentra dentro de la ubicación ideal se le conoce como "zona habitable", o coloquialmente, la "zona Ricitos de Oro".

El nuevo descubrimiento se centra en planetas del tamaño de la Tierra que se encuentran en zonas habitables alrededor de estrellas enanas rojas, que son mucho más tenues y más pequeñas que el Sol.

Según el estudio, la baja luz que registran indica que la zona habitable está mucho más cerca de lo pensado.

Astrónomos del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics analizaron los datos de Kepler, enfocándose en una serie de estrellas enanas rojas.

El equipo identificó 95 exoplanetas orbitando alrededor de las estrellas y desmostró que al menos el 60% de ellas albergaba planetas más pequeños que Neptuno.

Más cerca de lo que se pensaba


Los científicos encontraron que, de esos planetas, tres cuentan con la temperatura adecuada y un tamaño similar al de la Tierra (entre el 90% y el 170% del radio de nuestro planeta) y están a una distancia de entre 300 y 600 años luz.

Teniendo en cuenta la estimación de estrellas que aún no han sido detectadas, el análisis sugiere que el 6% de las estrellas "anfitrionas" albergan a un planeta similar a la Tierra en términos de tamaño y temperatura, lo que significa que hay 4.500 millones de ellos en nuestra galaxia.

Y teniendo en cuenta la proximidad de muchas estrellas enanas rojas a la Tierra, las estadísticas sugieren que el planeta potencialmente habitable más cercano a nuestro planeta podría estar a tan sólo 13 años luz de distancia.

"Creíamos que había que atravesar distancias enormes para dar con un planeta parecido a la Tierra. Ahora nos damos cuenta de que probablemente haya uno en nuestro patio trasero, a la espera de ser descubierto", dijo Courtney Dressing, autora principal del estudio.

Los hallazgos responden a una pregunta planteada por el investigador líder de la misión Kepler, William Borucki, durante una reunión de la Sociedad Astronómica Americana en enero.

"Ahora que sabemos que la mayoría de las estrellas tienen planetas, la pregunta del millón es qué tantos de estos exoplanetas son tan pequeños como la Tierra y están en la zona habitable", dijo en su momento.

"Eso es lo que quisiéramos saber, porque si identificamos a muchos planetas que cumplan estas condiciones, es probable que haya vida ahí afuera", concluyó.
Fuente: bbc.uk.co
Por Unknown On 9:21 a.m. | Archivado en , , , , , , , , , , , , , , , | Con 0 comentarios
La mañana de primero de febrero de 2003 centenares de personas aguardaban en el Centro Espacial Kennedy de Florida el regreso a la Tierra del trasbordador Columbia. Muchas eran familiares de los siete astronautas que habían pasado 16 días en el espacio en una misión con fines científicos que había transcurrido sin grandes sobresaltos.

Poco antes de la hora prevista para el aterrizaje, en la sala de control de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés) empezaron a recibir información de los sensores de temperatura de la nave que indicaba que el ala izquierda se estaba calentando en exceso. Minutos más tarde perdieron todo contacto con el trasbordador.

El Columbia se había desintegrado al reingresar en la atmósfera terrestre, causando la muerte de todos sus tripulantes. Los restos de la misión cayeron en un área de centenares de kilómetros sobre los estados de Texas y Luisiana.

Los estadounidenses asistieron con incredulidad a un nuevo accidente de un transbordador, 17 años después de que presenciaran en directo por televisión cómo el Challenger se desintegraba 73 segundos después de despegar con siete astronautas a bordo.

Pasarían meses antes de que los investigadores pudieran determinar qué había causado el accidente del Columbia: una pieza de espuma de uno de los tanques de combustible se desprendió durante el despegue, golpeando el ala izquierda de la nave y abriendo un agujero en la misma que resultaría fatal cuando la nave regresó a la Tierra 16 días después.

Incógnitas

La comisión de investigación que se creó a las pocas horas del accidente tuvo la ardua tarea de responder a las numerosas dudas que surgieron tras la tragedia, que sería determinante en la decisión de las autoridades estadounidenses de poner fin al programa de trasbordadores de la NASA.

¿Por qué se subestimó el peligro que suponía el desprendimiento del trozo de espuma que fue constatado por los técnicos de la NASA a las pocas horas del despegue de la nave? ¿Se podría haber reparado el agujero durante la misión espacial, antes de intentar el regreso a la Tierra? ¿Pudo haberse enviado otro trasbordador al espacio para rescatar a los tripulantes del Columbia?

Scott Hubbard, quien ha trabajado durante más de 30 años para la NASA, formó parte de la Comisión de Investigación del Accidente del Columbia (CAIB, por su siglas en inglés) y coordinó las pruebas que ayudaron a determinar las causas del accidente.

"Fue una investigación muy complicada. En un principio debía durar 30 días y acabó prolongándose durante 7 meses. Nos llevó muchísimo tiempo estar seguros de las causas técnicas del accidente", le explicó Hubbard a BBC Mundo.

"Pasamos meses entrevistando a los integrantes del programa de trasbordadores para tratar de conocer también qué problemas organizativos habían contribuido a la tragedia", señaló Hubbard.

A las pocas horas del lanzamiento del Columbia, los técnicos de la NASA se dieron cuenta analizando las imágenes del despegue, de que una pieza de espuma del tamaño de una maleta pequeña y de unos dos kilogramos de peso se había desprendido del tanque de combustible, impactando en el ala izquierda de la nave.
Explosión del Columbia

El Columbia se desintegró a su entrada en la atmósfera terrestre.

El desprendimiento de fragmentos de espuma protectora era algo habitual en los lanzamientos de los trasbordadores y hasta el momento sólo habían causado daños menores, por lo que muchos en la agencia no le dieron importancia.

Además, nadie estaba seguro de si se había producido algún daño estructural en el Columbia y, en caso de que hubiera sido así, las opciones para repararlo eran prácticamente nulas.


"Nada mas empezar nuestra investigación tras el accidente, con un simple calculo físico, nos dimos cuenta de que el impacto debió ser importante por la velocidad a la que viajaba la nave en el despegue", señala Hubbard.

"Desafortunadamente, en esa época dentro en la NASA no estaban siendo bien asesorados y minimizaron la importancia del impacto. Nosotros en la comisión de investigación nos dimos cuenta de que podía ser algo relevante", explica.

"Además tenían un problema de agenda, ya que debían continuar con el lanzamiento del siguiente un trasbordador. El vuelo del Columbia era simplemente científico y el objetivo principal del programa de trasbordadores era construir la Estación Espacial Internacional (EEI), así que muchos estaban más preocupados por el siguiente vuelo, que debía llevar importantes equipos a la EEI" que por el vuelo del Columbia.


Sospechas 


Los investigadores concluyeron que una pieza de espuma fue la causante de la tragedia.

En los días posteriores al despegue del Columbia, algunos ingenieros de la Agencia Espacial estadounidense dieron a conocer a sus superiores sus sospechas de que el percance con la espuma aislante podía ser más grave de lo que se pensaba.

Durante la misión, pidieron en repetidas ocasiones que se tomaran imágenes satelitales del trasbordador para ver si se había producido algún daño, pero sus solicitudes fueron rechazadas.

"No se sabe si con las imágenes tomadas por los satélites se hubiera detectado el problema", señala Scott Hubbard.

Además, según el experto, los astronautas no contaban con los medios para reparar el agujero.

Otra hipótesis que se barajó tras el accidente fue si hubiera sido posible mandar una misión de rescate en un segundo trasbordador para evacuar a la tripulación del Columbia y traerla de vuelta a la Tierra sana y salva.

Aunque factible, Hubbard cree que la operación -que hubiera requerido el visto bueno de la Casa Blanca- habría sido muy arriesgada y "se habría puesto en peligro la vida de los astronautas que hubieran acudido al rescate".

Desde el inicio de la invesigación, Hubbard estaba convencido de que el desprendimiento de la espuma captado por las cámaras y subestimado por los ingenieros de la NASA tenía algo que ver en el accidente.

Tras meses de negociaciones, consiguió que la NASA accediera a entregarle una serie de placas térmicas protectoras iguales a las que cubrían el ala del Columbia.

El 7 de julio de 2003, frente a las cámaras de televisión y numerosos reporteros, se lanzó con un cañón a unos 800Km/h una pieza de espuma de iguales características a la que impactó contra el Columbia contra una réplica del ala de la nave.

Emociones encontradas

 



Los estadounidenses asistieron con incredulidad al accidente del Columbia.

"Cuando el cañón lanzó la pieza de espuma y apareció un boquete, todo el mundo quedó asombrado. Tuve emociones encontradas. Por un lado me dije '¡Sí! lo hemos comprobado'. Pero luego me sentí mal, ya que fuimos conscientes de lo que había causado la muerte de los astronautas".

La teoría de que un agujero en el ala del trasbordador había hecho que la nave se desintegrara durante su entrada en la atmósfera quedaba así reivindicada.

Las conclusiones de la comisión de investigación fueron concluyentes y la NASA las aceptó sin objeciones.

A raíz del accidente, la estructura organizativa de la agencia estadounidense y sus procedimientos técnicos fueron reformados profundamente, a la vista de la cadena de errores que contribuyeron a la tragedia.

"Probablemente los libros de historia dirán que el accidente y el informe que elaboramos posteriormente tuvieron un papel fundamental en el fin del programa de trasbordadores", concluye Scott Hubbard.

La última misión de un trasbordador de la NASA tuvo lugar en agosto de 2011 y, desde entonces, estas naves que fueron fundamentales en la exploración espacial, han pasado a ser piezas de museo
.

Fuente: bbc.co.uk