Por Unknown On 9:09 a.m. | Archivado en , | Con 0 comentarios
Las fobias sociales afectan a mucha gente en el mundo. Sólo en Estados Unidos, la cifra alcanza los 15 millones de adultos, y las encuestas muestran que hablar en público es una de las fobias sociales más comunes. Para algunas personas, estos temores a situaciones sociales pueden ser especialmente intensos: Por ejemplo, los individuos con síndrome de Asperger a menudo tienen dificultad para mirar a los ojos y para reaccionar de modo apropiado ante señales sociales. Sin embargo, con un entrenamiento apropiado, a menudo es posible superar dichas dificultades.



El problema es que no siempre es posible para estas personas acudir a un logopeda o psicólogo para hacer prácticas de conversación e interacción social.

Ahora, un nuevo software desarrollado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, puede ser usado para ayudar a que las personas practiquen sus habilidades interpersonales hasta que se sientan más cómodas con situaciones tales como una entrevista de trabajo o una primera cita con alguien hacia quien sienten atracción y con quien podrían entablar una relación de pareja.

El programa informático, llamado MACH, se apoya en software de síntesis y análisis facial, del habla y de la conducta, para generar un rostro en la pantalla y simular conversaciones cara a cara. El usuario puede escoger que la persona ficticia que aparece en la pantalla sea un hombre o una mujer, y practicar interacciones sociales en su propia casa, en cualquier momento, y pudiendo escoger el tipo de interacción social, así como practicar tantas veces como desee, además de ser el conocedor exclusivo de los informes sobre sus progresos y sus puntos débiles.

Diseñado para funcionar en un ordenador portátil común, el sistema utiliza la webcam del ordenador para monitorizar los movimientos y expresiones faciales del usuario, y el micrófono para captar lo que habla el individuo. El sistema MACH analiza sonrisas, gestos de la cabeza, y el volumen y la velocidad del habla de los usuarios, y se apoya en palabras comúnmente usadas como relleno ante titubeos, al estilo de "bien", "veamos", "básicamente" o similares, así como en manifestaciones acústicas que no son palabras y que a menudo se usan también para evitar el silencio cuando se buscan las palabras adecuadas a pronunciar a continuación, como por ejemplo "hummm", "eeeh" o por el estilo.

El entrevistador automatizado - un rostro tridimensional simulado, que, con una pantalla lo bastante grande puede tener tamaño natural, es capaz de sonreír y mover la cabeza en respuesta a lo que diga el sujeto y sus movimientos, haciendo preguntas y dando respuestas.

El software creado para hacer posible las características principales y más innovadoras del sistema es obra del equipo de M. Ehsan Hoque, Rosalind Picard y Sumit Gogia, del MIT, Matthieu Courgeon y Jean-Claude Martin del laboratorio LIMSI del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) en Francia, y Bilge Mutlu de la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos.

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Por Unknown On 11:31 a.m. | Archivado en , , | Con 0 comentarios
Los aficionados a los videojuegos captan más información y con mayor rapidez para tomar decisiones basadas en información visual.

Las horas pasadas jugando con consolas de videojuegos no sólo entrenan a las manos del jugador para que manejen con destreza los botones del controlador, sino que probablemente también entrenan al cerebro para que haga un uso mejor y más rápido de la información visual, según los autores de una nueva investigación, de la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos.



"Los jugadores de videojuegos ven el mundo de forma diferente", llega incluso a afirmar Greg Appelbaum, profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad Duke. "Son capaces de extraer más información de una escena visual".

Para su investigación, el equipo de Appelbaum contó con 125 participantes, que o bien no acostumbraban a jugar con videojuegos o bien jugaban con ellos muy a menudo.

Cada individuo participó en una tarea de memoria visual en la que se le mostraban ocho letras dispuestas de forma circular durante sólo una décima de segundo. Después de entre 13 milisegundos y 2,5 segundos, aparecía una flecha que apuntaba hacia un lugar en el círculo donde había estado una letra. A los participantes se les pedía identificar qué letra había estado en ese lugar.

Para todos los intervalos de tiempo, los sujetos que jugaban frecuentemente con videojuegos de acción tuvieron una eficiencia mayor para recordar la letra que los no jugadores.

En investigaciones anteriores ya se había encontrado que los jugadores habituales de videojuegos son más rápidos para responder a estímulos visuales y pueden seguir la pista de más elementos que los no jugadores. Al jugar con un videojuego, sobre todo en los videojuegos en primera persona (aquellos en los que la perspectiva visual mostrada es la misma que vería el jugador si ocupase el lugar de su personaje), un jugador hace "inferencias probabilísticas" sobre lo que está viendo y toma decisiones lo más aprisa posible y equivocándose lo menos posible: ¿El sujeto que asoma al fondo es amigo o enemigo? ¿Debo saltar a la derecha o bien a la izquierda?

Con el tiempo y la experiencia, por lo visto los jugadores habituales de videojuegos se vuelven mejores en las citadas habilidades mentales, tal como argumenta Appelbaum. "Necesitan menos información para llegar a una conclusión probabilística, y lo hacen más rápido".

Este estudio ha contado con financiación de la Oficina de Investigación del Ejército Estadounidense, el Departamento de Seguridad Nacional de ese país, y la DARPA, una agencia para el desarrollo de tecnologías avanzadas, dependiente del Departamento de Defensa estadounidense.

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Por Unknown On 2:30 p.m. | Archivado en , , | Con 0 comentarios
Una nueva investigación sugiere que, en general, las mujeres pueden recordar los rostros mejor que los hombres, en parte debido a que ellas, sin darse cuenta, pasan más tiempo estudiando rasgos faciales cuando miran un rostro.

Los resultados de este estudio también podrían ayudar a esclarecer algunos enigmas persistentes de la percepción humana, como por ejemplo el de que algunas personas pueden recordar las caras con facilidad mientras que otras olvidan rápidamente a alguien que acaban de conocer.



Jennifer Heisz, David Shore y Molly Pottruff, de la Universidad McMaster en Canadá, utilizaron una tecnología de seguimiento ocular para ver dónde miraban los participantes del estudio, ya fuese a los ojos, o a la nariz o a la boca, mientras se les mostraba una serie de rostros seleccionados al azar en una pantalla de ordenador. A cada cara se le asignó un nombre y a los participantes se les pidió que lo recordaran. El propósito principal del experimento era, sin embargo, el descrito.

Un grupo fue examinado en el transcurso de un día, mientras que otro grupo fue examinado en el transcurso de cuatro días.

La tendencia detectada fue clara: Las mujeres se fijaron en los rasgos faciales mucho mejor que los hombres. Pero esta estrategia la empleaban sin darse cuenta. Las personas, por lo general, no se percatan de hacia dónde miran exactamente sus ojos cuando posan su mirada en la cara de alguien; el proceso suele ser del todo subconsciente.

De los llamativos resultados de este estudio se desprende que una posible estrategia para mejorar en mucha gente la capacidad de memorizar cierta clase de información visual podría ser aprender a adoptar un patrón de movimientos oculares que permita reunir más datos y tener así la posibilidad de retener más información.

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Por Unknown On 10:27 p.m. | Archivado en , | Con 0 comentarios
Es evidente que cuando uno de los miembros de una pareja dedica mucho tiempo a relacionarse con amistades y poco a hacerlo con su cónyuge, la relación de pareja puede resentirse. Si además, esas amistades con las que se relaciona el cónyuge son del sexo opuesto, el riesgo (real o aparente) de devaneos por parte de este cónyuge, y los celos por parte del otro, son evidentes.

Facebook y otras redes sociales de internet han revolucionado la forma en que la gente crea y mantiene sus relaciones, y, sin duda, han permitido estrechar lazos de amistad y hasta familiares entre personas dispersas y a veces viviendo muy lejos unas de otras. Pero estas redes sociales, de entre las que destaca Facebook por su enorme grado de implantación, también han puesto al alcance de un click los flirteos y las consecuencias derivadas de estos.


Decir que una pareja se puede romper por culpa de Facebook es quizá un tanto excesivo, ya que probablemente cuando uno de los cónyuges se aficiona a relacionarse a través de la red social con alguien que podría convertirse en su amante o nuevo cónyuge, es que su actual relación de pareja no está funcionando bien. En cualquier caso, lo que el sentido común sugiere, y ahora corrobora una reciente investigación, es que cuando la actividad de uno de ambos miembros en Facebook por motivos exclusivamente personales aumenta por encima de lo que era normal al iniciar la relación de pareja, algo marcha mal.

El equipo de Russell Clayton, de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Misuri en la ciudad estadounidense de Columbia, ha comprobado en una investigación que los individuos que usan Facebook en exceso son mucho más propensos a experimentar conflictos de pareja asociados a Facebook. Dichos conflictos pueden desembocar en infidelidades sentimentales y sexuales, ruptura de la relación, y hasta divorcio en caso de parejas casadas.

En su estudio, Clayton y Alexander Nagurney de la Universidad de Hawái en Hilo, y Jessica R. Smith de la Universidad St. Mary en San Antonio de Texas, encuestaron a usuarios de Facebook con edades de entre 18 y 82 años. Se pidió a los participantes que describieran con qué frecuencia usaban Facebook y, en su caso, en qué medida su uso había generado conflictos con sus parejas actuales o anteriores. Los investigadores encontraron que niveles altos de uso de Facebook predecían significativamente conflictos asociados a él entre las parejas, los cuales entonces predecían a su vez, también de forma significativa, resultados negativos para las relaciones, como infidelidades, rupturas y divorcio.

Los celos también pueden proyectarse peligrosamente en Facebook. Alguien muy celoso puede obsesionarse en vigilar todo lo que hace su pareja en Facebook e investigar a todas las personas con quienes vea que se relaciona y que considere rivales potenciales. La propia naturaleza de Facebook, donde a menudo figuran como "amigos" personas con las que apenas hay relación, puede alimentar esos celos. Descubrir que el cónyuge tiene agregado como "amigo" a una expareja, puede hacer surgir en la persona celosa la sospecha de que su cónyuge y esa expareja podrían reanudar en cualquier momento su antigua relación.

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Por Unknown On 12:58 a.m. | Archivado en , | Con 0 comentarios
Antaño, los vestigios típicos de un idilio roto que alguien podía desear destruir tras sufrir una ruptura sentimental eran cartas y fotos, de papel en ambos casos. Hoy en día, es posible eliminar con rapidez fotos digitales y mensajes de correo electrónicos, pero la proliferación de redes sociales ha complicado las cosas.

¿Qué hacer en el caso de los omnipresentes registros digitales de nuestra expareja que permanecen todavía en Facebook, Tumblr, y Flickr?



Entre las posesiones digitales se incluyen fotos, mensajes, música y vídeos, almacenados en dispositivos como ordenadores, tabletas, teléfonos y cámaras. Su omnipresencia crea problemas durante una ruptura y mientras se cierran las heridas, ya que la gente encuentra constantemente en su espacio digital recuerdos directos o indirectos de esa relación anterior.

Steve Whittaker de la Universidad de California en Santa Cruz, y Corina Sas, de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido, especializados tanto el primero como la segunda en interacción hombre-ordenador, han completado una investigación orientada a explorar los retos de las citadas posesiones digitales y su eliminación después de una ruptura sentimental.

En entrevistas a 24 jóvenes de edades entre 19 y 34 años, Whittaker y Sas corroboraron que, tal como era de esperar, las posesiones digitales después de una ruptura traen a menudo recuerdos que en el contexto actual son dolorosos porque implican seguir hurgando en las heridas o incluso reabrirlas, aunque a algunas personas puede hacerles felices recordar los buenos momentos que tuvieron con quien es ahora su expareja.

A partir de aquí, el estudio se dirigió a examinar las reacciones específicas de los sujetos de estudio.

Doce de los sujetos prefirieron borrar los recuerdos, ocho prefirieron conservarlos, y otros cuatro borrar algunos selectivamente.

Algunas de las personas que pasan por una ruptura sentimental pueden querer olvidar, pero a la vez ser muy renuentes a eliminar los recuerdos de modo definitivo. Otras personas lamentan luego haber eliminado todos los recuerdos.

Eliminar estos recuerdos resulta más difícil hoy en día porque las posesiones digitales están en colecciones extensas distribuidas en múltiples dispositivos, aplicaciones, servicios web y plataformas. El hecho de que una relación sea buena estimula una vida digital rica. Pero cuando se estropea... la gente tiene que purgar sistemáticamente colecciones de recuerdos en múltiples espacios digitales.

En el caso de Facebook, tras la ruptura un acto habitual y fácil de llevar a cabo es cambiar el estado de relación a "soltero", e inmediatamente eliminar como amigo a la expareja o bloquearle el acceso a nuestro perfil. Sin embargo, borrar todo rastro en Facebook del idilio no es factible. Por ejemplo, en el caso de las fotos en Facebook, aunque éstas pueden ser desetiquetadas, no se pueden borrar si fueron publicadas por alguien más.

Dar consejos a alguien que ha sufrido una ruptura sentimental no es fácil. Whittaker y Sas recomiendan no precipitarse a borrar recuerdos, y aguardar a tener la mente fría para luego tomar decisiones menos impulsivas.

Aún así, tal como Whittaker y Sas admiten, conservar los recuerdos no tiene por qué ser mejor que borrarlos. Cada opción tiene sus pros y sus contras. En el estudio, las personas que decidieron conservarlos tardaron más en recuperarse de la ruptura, y quienes decidieron eliminarlos a menudo lamentaron su impulsividad.

No hay soluciones tecnológicas fáciles para borrar los innumerables rastros que una relación sentimental puede dejar en el medio electrónico. Los autores del estudio proponen la creación de un sistema que, tras accionar su usuario el "botón rojo" pudiera automáticamente recoger todos los documentos digitales de una relación, y trasladarlos todos a un único sitio para un borrado posterior más completo y fácil, o bien para conservarlos pero sin tropezarse con ellos a cada momento por estar dispersos por muchos sitios. Otra opción, parecida a esta última, sería algo así como encerrar todos los recuerdos digitales en un baúl y dejar de poseer la llave del mismo. Esta opción, no obstante, requeriría que el usuario nombrase a alguien de su confianza como custodio de la clave de acceso.

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Por Unknown On 3:20 p.m. | Archivado en , | Con 0 comentarios
Internet es muy útil y puede hacer que nuestras vidas sean mejores. Pero, como en otros ámbitos, hay algunos individuos, las proverbiales manzanas podridas, que lo usan para divertirse haciendo daño a otras personas. Los típicos matones de escuela pueden así proyectar su conducta enfermiza también en el ciberespacio, para seguir acosando a sus víctimas incluso cuando están en sus casas. En algunos países, el fenómeno está alcanzando cotas preocupantes.



Según los resultados de una investigación reciente, en un aula estadounidense típica del ciclo de enseñanza previo al universitario, de cada 30 alumnos, 5 han sido víctimas de ciberacoso en el último año.

El ciberacoso de los alumnos de ese ciclo escolar amenaza la autoestima, el bienestar emocional y los resultados académicos de los jóvenes en una etapa muy vulnerable de su desarrollo, tal como advierte el Dr. Andrew Adesman, jefe de Pediatría del Desarrollo y la Conducta en el Centro Médico Pediátrico Cohen de Nueva York. Aunque por regla general a los adolescentes les gusta estar conectados a internet, y con sus amigos, las 24 horas del día, hay que reconocer que esta conexión constante puede facilitar que las actitudes hostiles de algunos sujetos conflictivos se prolonguen también mucho más allá de las horas de clase, con el resultado de que internet y en especial las redes sociales acaben potenciando la conducta enfermiza de los matones e incrementando su potencial para traumatizar a sus víctimas de modos nuevos y diferentes.

El equipo de Adesman y Karen Ginsburg, también del Centro Médico Pediátrico Cohen, analizó datos de 15.425 institutos de enseñanza públicos y privados. Los resultados muestran que uno de cada seis estudiantes (16,2 por ciento) confesó haber sido acosado por vía electrónica en los últimos 12 meses. Las chicas eran el doble de propensas a informar de haber sido víctimas de este tipo de acoso que los varones (el 22,1 por ciento frente al 10,8 por ciento).

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Por Unknown On 1:55 p.m. | Archivado en , | Con 0 comentarios
Con más de mil millones de cuentas activas en el mundo, puede ser fácil olvidarse de que algunas personas no utilizan Facebook pese a disponer de conexión a internet. Sus motivos, y los aspectos psicológicos y sociológicos de la decisión de no estar en Facebook, han sido objeto de análisis en un nuevo estudio, realizado por el equipo de Madeline E. Smith, de la Universidad del Noroeste en Evanston, Illinois, y Eric P. S. Baumer, de la de Cornell en Ithaca, Nueva York, ambas instituciones en Estados Unidos.




Los resultados de esta investigación sugieren que el no usar Facebook es más común de lo que se cree: Un tercio de los usuarios de Facebook desactivan su cuenta, y uno de cada 10 la suprimen.

De 410 personas que respondieron a un cuestionario online, 46 habían suprimido su cuenta de Facebook. Más del 90 por ciento dijo estar satisfecho con su decisión, y la mayoría se abstuvo de regresar a Facebook. Otros no eran capaces de cortar del todo con Facebook, pero sí se tomaban descansos en el uso de esta red social.

Más de un cuarto de los encuestados (110) desactivaron en algún momento su cuenta, lo que implica ocultar todo lo que han hecho en Facebook, pero reteniendo los datos, lo que permite reactivar la cuenta en cualquier momento. Dos tercios de quienes la desactivaron expresaron estar satisfechos con su decisión; un tercio acabó regresando.

Algunos encuestados utilizaron otras estrategias para limitar su uso de Facebook. En ese sentido, varios participantes pidieron a su cónyuge que les cambiase la contraseña, y sólo les permitiera conectarse en sesiones limitadas. Un participante explicó que redirigió todo mensaje electrónico de Facebook a una dirección de correo electrónico que nunca revisa. Otros instalaron plugins de navegador que les impiden visitar Facebook.

Las razones para dejarlo fueron variadas, desde preocupaciones por la privacidad y el peligro de un uso indebido de datos, hasta un descenso de la productividad por culpa de pasar demasiado tiempo en Facebook, e incluso problemas de adicción a las redes sociales.

Algunos encuestados dijeron que estaban cansados de los contactos sociales banales y de los chats superficiales.

Otros dejaron de usar Facebook a fin de evitar el tener que aceptar como "amigo" a su jefe o jefa, a un compañero o compañera de estudios, o a un antiguo novio o novia.

Adicionalmente, 75 personas de la encuesta no tenían ni nunca habían tenido una cuenta en Facebook.

Aunque algunos de los encuestados que no usaban Facebook no criticaron la red social, otros proporcionaron listas elaboradas de las razones por las que no se unirían a Facebook. Algunos esgrimían la pérdida de privacidad derivada de estar en esa red social, argumentando que no querían exhibirse de esa manera, y comparaban el uso habitual de Facebook a vivir su vida dentro de una especie de acuario global.

El equipo de investigación también notó una actitud de rebeldía y orgullo entre quienes rechazaban integrarse en Facebook.

Los resultados del nuevo estudio sugieren que los usuarios de Facebook que desactivan su cuenta tienen más probabilidades de conocer a alguien que también hizo lo mismo. El equipo de investigación planea profundizar en este aparente "efecto contagio" de apartarse de Facebook.

En el estudio también han trabajado Phil Adams, Vera D. Khovanskaya, Tony C. Liao, Victoria Schwanda Sosik y Kaiton Williams, de la Universidad de Cornell.

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Por Unknown On 11:50 a.m. | Archivado en , | Con 0 comentarios
Desde el Terminator bueno de la saga del mismo título, hasta el Data de Star Trek (Viaje a las Estrellas), son muchos los ejemplos ofrecidos por la ciencia-ficción acerca del dilema que puede surgirnos a los humanos si una relación estrecha con un robot hace que sintamos empatía hacia éste.



Ya empieza a haber robots auténticos conviviendo con humanos en sus viviendas, como es el caso de los robots aspiradora y los robots friegasuelos, y es inevitable para algunas personas, sobre todo niños pequeños, verlos como entes parecidos a animales domésticos.

¿Hasta qué punto podemos sentir empatía hacia los robots? La pregunta no es banal, porque son cada vez más sofisticados y pueden o podrán hacer cosas como rescatar gente en el escenario de un accidente, o ayudar a personas ancianas o con discapacidad haciendo para ellas pequeñas tareas como por ejemplo acercarles los objetos que soliciten.

En un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Duisburgo-Essen en Alemania se ha comprobado que el cerebro humano, al menos en el caso de la muestra de gente examinada, reacciona ante imágenes de actos afectuosos ejercidos sobre un robot de una manera muy similar al modo en que reacciona cuando esos mismos actos van dirigidos a un ser humano.

El equipo de Astrid Rosenthal-von der Pütten, Nicole Krämer y Matthias Brand, de la Universidad de Duisburgo-Essen, llevó a cabo dos experimentos.

En el primero, unos 40 participantes miraron videos en los que se mostraba a un pequeño robot con forma de dinosaurio siendo tratado de manera afectuosa o violenta. Los investigadores midieron fisiológicamente el nivel de excitación nerviosa de los espectadores y les preguntaron por su estado emocional inmediatamente después de ver los videos. A los participantes les resultó desagradable ver maltratar al robot, y experimentaron una mayor excitación nerviosa ante estas imágenes.

En el segundo experimento se empleó resonancia magnética funcional por imágenes (fMRI, por sus siglas en inglés), para medir las reacciones cerebrales de los voluntarios ante actos de humanos hacia humanos y actos de humanos hacia robots. Los 14 participantes contemplaron videos en los que se mostraba a un humano, un robot y un objeto inanimado siendo tratados con afecto o con violencia.

El caso del robot siendo tratado con afecto y el del humano en la misma situación provocaron patrones similares de activación neural en estructuras límbicas clásicas, indicando ello que ambos casos despertaban en las personas reacciones emocionales parecidas.

Comparando solo las reacciones ante el video del robot siendo maltratado y el del humano en la misma situación, las diferencias en la actividad neural sugirieron que los sujetos de estudio sintieron mayor empatía e inquietud por el humano maltratado que por el robot maltratado.

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Por Unknown On 10:32 p.m. | Archivado en , , , | Con 1 comentarios
Las webs y las redes sociales son fuentes comunes de información para muchas personas cuando se disponen a tomar decisiones como ciudadanos y como consumidores. Pero estas tecnologías de la información pueden engañarnos de manera accidental al amplificar procesos sociales de un modo que distorsiona los hechos y que se realimenta a sí mismo. El resultado puede ser que acabemos tomando decisiones equivocadas por confiar demasiado en internet.



Una nueva investigación de la Universidad de Copenhague ha profundizado en la mezcla "explosiva" que puede surgir al combinar la conducta grupal (estudiada desde mucho tiempo por la sociología) con internet, abordada por la sociología sólo desde hace poco tiempo.

"La conducta grupal que nos anima a tomar decisiones basadas en creencias falsas, ha existido siempre. Sin embargo, con el advenimiento de internet y las redes sociales, es más probable que ocurra esta clase de comportamiento, y a una escala mucho mayor, con consecuencias posiblemente severas para las instituciones democráticas que sostienen a las sociedades de la información en las que vivimos", explica el profesor Vincent F. Hendricks de la Universidad de Copenhague en Dinamarca.

El equipo de Hendricks, Pelle G. Hansen y Rasmus Rendsvig ha analizado diversos fenómenos sociológicos impulsados por flujos de información en internet, flujos que no siempre están alimentados por seres humanos sino que a veces pueden estarlo por robots de internet u otros programas o sistemas artificiales.

Uno de los casos que quizá ilustra mejor el alcance de la conducta de grupo cuando es amplificada por la naturaleza de internet, y lo muy espontáneo y difícil de predecir que puede resultar ser, es el del raro fenómeno que hizo que un libro viejo y olvidado, titulado "Love Letters of Great Men and Women: From the 18th Century to the Present Day", se convirtiera súbitamente en 2007 en un éxito de ventas vía internet, al ascender en la lista de bestsellers de Amazon.com.

Lo que generó el enorme interés en este libro olvidado fue una escena en la película, basada en la serie televisiva del mismo nombre, "Sex and the City" ("Sexo en Nueva York" o "Sexo en la ciudad") en la que el personaje femenino principal, Carrie Bradshaw, lee un libro titulado "Love Letters of Great Men", que en realidad no existe.

Cuando los fans de la película, ignorando ese hecho crucial sobre el libro que habían visto leer a Carrie Bradshaw, buscaron dicho libro en internet, el motor de búsqueda de Amazon sugirió lo más similar que tenía en su base de datos: "Love Letters of Great Men and Women". Dado que el parecido con el título del libro buscado era razonable y que la ligera diferencia podría explicarse por una decisión, acertada o no, de abreviar el título en la edición de alguna editorial, una gran cantidad de personas compró un libro que en realidad no deseaba.

Este gran número de ventas tuvo a su vez un efecto de realimentación, ya que la alta cantidad de ventas relacionada con la película, hizo que los ordenadores de Amazon asociaran el libro con productos de la película "Sex and the City", lo que a su vez tuvo el efecto de convencer aún más a los nuevos compradores de que aquel libro era el que aparecía en una escena de la película. El resultado final fue que aquel viejo libro se vendió a gran escala.

Esto se conoce como "cascada informativa", en la cual, individuos racionales pueden acabar tomando una decisión irracional por el simple hecho de ver que muchísima gente ha tomado esa misma decisión antes que ellos. En vez de basar sus decisiones en su propia información privada y su valoración personal, se dejan influir peligrosamente por las acciones previas de otras personas en la misma situación. En internet este fenómeno puede adquirir proporciones colosales.

Aunque comprar un libro no deseado no tiene consecuencias serias para la sociedad, es una demostración muy clara de la envergadura que podría alcanzar un episodio de la misma clase pero encuadrado en un asunto político o económico, tal como argumenta el profesor Hendricks.

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