Las “partículas virtuales” pueden convertirse en fotones
reales – bajo las condiciones adecuadas. El vacío podría parecer espacio
sin nada, pero los científicos han descubierto una nueva forma de,
aparentemente, lograr algo, como la luz, a partir de la nada. Y el
hallazgo podría, finalmente, ayudar a los científicos a construir
computadores cuánticos increíblemente potentes, o arrojar luz sobre los
primeros momentos de la historia del universo.
La física cuántica explica que existen
límites a la precisión con la que se pueden conocer las propiedades de
las unidades más básicas de la materia – por ejemplo, no se puede
conocer, simultáneamente, con certeza la posición de una partícula y su
momento. Una extraña consecuencia de esta incertidumbre es que el vacío
nunca está completamente vacío, sino que bulle con lo que se conoce como
“partículas virtuales”, que aparecen y desaparecen constantemente.
Estas partículas virtuales aparecen a
menudo en parejas que, casi instantáneamente, se aniquilan entre sí. Aun
así, antes de desvanecerse, pueden tener efectos muy reales sobre sus
alrededores. Por ejemplo, los fotones – paquetes de luz – pueden
aparecer y desaparecer en un vacío. Cuando se colocan dos espejos uno
frente a otro en un vacío, hay más fotones virtuales fuera de los
espejos que entre ellos, lo que genera una aparentemente misteriosa
fuerza que empuja los espejos uno contra el otro.




