Por Unknown On 12:35 p.m. | Archivado en , , , , | Con 0 comentarios
Se ha descubierto por qué un fármaco específico contra el cáncer es tan eficaz para matar células cancerosas. El hallazgo podría ser usado para ayudar al diseño de futuros tratamientos contra el cáncer.

El equipo del profesor Daniel Davis, del Centro Colaborativo para Investigación de la Inflamación (MCCIR por sus siglas en inglés), dependiente de la Universidad de Manchester en el Reino Unido, utilizó vídeo de alta calidad para investigar por qué el rituximab es tan eficaz para matar células B cancerosas. Este fármaco se utiliza ampliamente en el tratamiento de neoplasias de células B, como el linfoma y la leucemia.

Usando microscopios láser de alta potencia, los investigadores grabaron vídeos del proceso mediante el cual el rituximab se enlaza a una célula enferma y luego atrae a glóbulos blancos llamados células asesinas naturales, conocidos también como células citolíticas naturales, para que ataquen a la célula. A través de las observaciones, los investigadores descubrieron que el rituximab tendía a adherirse a un lado de la célula cancerosa, formando allí una protuberancia. Este fármaco hizo que la célula tuviera dos partes diferenciadas, a modo de parte frontal y parte trasera, con un cúmulo de moléculas proteicas concentradas en un lado.

Pero lo que más sorprendió a los científicos fue cómo esto cambió la eficacia de las células asesinas naturales para destruir a estas células enfermas. Cuando una célula asesina natural se adhería a la protuberancia en la célula B, su tasa de éxito para matar a dicha célula era del 80 por ciento. Por el contrario, cuando la célula B no tenía este cúmulo de proteínas en un lado, sólo era eliminada el 40 por ciento de las veces.



Esta imagen muestra células B cancerosas que han sido tratadas con rituximab. La proteína CD20, mostrada en verde, ha sido atraída hacia un lado de las células. Cuando los glóbulos blancos conocidos como células asesinas naturales se aproximen a las células, tendrán un 80 por ciento de probabilidad de matarlas si se adhieren en el lado donde se han acumulado las proteínas. (Imagen: MCCIR)

Lo que este hallazgo demuestra es que esta capacidad de "polarizar" una célula moviendo proteínas dentro de ella, debe ser tomada en cuenta al poner a prueba nuevos anticuerpos como tratamientos potenciales contra células cancerosas.

La investigación se llevó a cabo en colaboración con MedImmune, una sección de la compañía farmacéutica AstraZeneca.

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Por Unknown On 9:30 p.m. | Archivado en , , , , , , , | Con 1 comentarios


Inspirados en una sustancia química que algunos hongos secretan para defender su territorio, unos químicos han sintetizado y probado varias decenas de compuestos que quizá podrían actuar como fármacos antitumorales.

Hace algunos años, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, dirigidos por el químico Mohammad Movassaghi, se convirtió en el primero en sintetizar químicamente un compuesto muy complejo derivado de hongos que mostró actividad anticáncer en estudios anteriores.

Éste y otros compuestos relacionados con él están presentes en los hongos de forma natural en cantidades tan pequeñas que ha sido difícil hacer un estudio exhaustivo de la relación entre la estructura del compuesto y su actividad, una investigación fundamental antes de abordar el desarrollo definitivo de fármacos basados en estos compuestos.

En el nuevo estudio, Movassaghi y sus colegas del MIT y de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos, diseñaron y probaron 60 compuestos basados en esa sustancia química de los hongos, a fin de poner a prueba la capacidad de cada compuesto para matar células cancerosas humanas.
Por Unknown On 9:17 p.m. | Archivado en , , , | Con 0 comentarios


En un nuevo estudio se ha examinado la fascinante posibilidad de que el grado de progreso tecnológico se pueda predecir en algunos aspectos mediante fórmulas especiales. Como punto de partida, el equipo de investigación trabajó con varias fórmulas ya usadas para pronosticar algunos aspectos del avance tecnológico en campos específicos, y las extrapoló a un ámbito de aplicación más amplio.

Asimismo, las fórmulas fueron puestas a prueba alimentándolas con datos del pasado y usándolas para, a partir de esa información, hacer predicciones de situaciones posteriores pero aún dentro del pasado, para así poder verificar de inmediato, sin tener que aguardar al futuro, si las predicciones encajan o no con las situaciones que realmente se produjeron.

Para ello, y teniendo en cuenta que a menudo el progreso tecnológico se traduce en una mayor eficiencia, y que ésta se puede medir por el aumento de productividad asociado a ella o por la disminución de costos de fabricación que conlleva, los investigadores, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, y el Instituto de Santa Fe en Nuevo México, ambas instituciones en Estados Unidos, recopilaron un conjunto inmenso de datos sobre los costos reales y los niveles de producción, a lo largo del tiempo, para 62 sectores industriales diferentes: Se abarcó desde materias primas y productos como el aluminio y la cerveza, hasta artículos más avanzados, como los ordenadores, los sistemas de comunicaciones, las células solares, los aviones y los automóviles.

La mejor conocida de todas las fórmulas que fueron puestas a prueba en la investigación es la Ley de Moore, originalmente formulada en 1965 por Gordon Moore, co-fundador de Intel, para describir el ritmo de progreso en la potencia de los chips. Esa ley, que predice que la cantidad de componentes en los chips se duplicará cada 18 meses, ha resultado ser un principio que puede aplicarse a cualquier tecnología. En su forma general, declara simplemente que la tasa de mejora aumentará exponencialmente con el paso del tiempo. La tasa específica de mejora varía dependiendo del tipo de tecnología.

El análisis efectuado en la nueva investigación indica que la Ley de Moore es una de las dos fórmulas que mejor se adaptaron al progreso tecnológico real durante las décadas pasadas. La que mejor funciona, la llamada Ley de Wright, se formuló por primera vez en 1936, y afirma que el progreso aumenta con la experiencia, específicamente, que cada tanto por ciento de incremento en la producción acumulada en una determinada industria, resulta en un porcentaje fijo de mejora en la eficiencia de la producción.

El equipo de Jessika Trancik, del MIT, y Bela Nagy, del Instituto de Santa Fe, ha constatado que las tasas de progreso varían grandemente entre las diferentes tecnologías. Las tecnologías de la información son las que avanzan más deprisa, pero también se ve una mejora exponencial sostenida en muchas tecnologías del sector energético, destacando de entre ellas las tecnologías fotovoltaicas, que mejoran muy rápidamente. Uno de los intereses principales de este grupo de investigación es analizar los datos con la esperanza de descubrir qué se podría hacer para acelerar el progreso de la tecnología.

Lo descubierto en este nuevo estudio, y los hallazgos que puedan hacerse en próximas investigaciones sobre el tema, podrían ayudar a la industria a evaluar dónde enfocar sus esfuerzos de investigación para optimizar el progreso tecnológico en su área de interés, a los inversionistas a escoger los sectores con un mayor crecimiento futuro, y a los gobiernos y otras autoridades a predecir con más precisión los impactos económicos de los cambios en sus políticas.